viernes, 14 de agosto de 2026

Una buena señal para vencer el mujiquismo


Por: Javier B. Seoane C. | Viernes, 14/08/2026 05:56 AM | 


El miércoles finalizó el primer encuentro entre una parte del oficialismo y otra de la oposición. La noticia es que llegaron a un primer acuerdo y así fue anunciado por ambos actores. El anuncio ya publicado (https://www.aporrea.org/actualidad/n422147.html) afirma que se acordó “...la recuperación de activos venezolanos depositados en el Banco de Inglaterra y el inicio de un nuevo proceso para renovar a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).” Según el Presidente de la Asamblea Nacional los fondos a recuperar de esa entidad irán dirigidos a atender a los afectados por los terremotos del 24 de junio. Ojalá que ese Banco que ya los ha disfrutado mucho para su propio peculio disponga de un mínimo de buena voluntad para hacer efectivo el acuerdo, ojalá que quienes vayan a administrar esos fondos generen con la mejor voluntad la mayor racionalidad y transparencia en su dar cuentas e invertir los recursos adecuadamente. Que se extienda la recuperación de nuestros fondos en otras entidades es un deseo nacional, como lo es del mismo modo la recuperación de los fondos robados impunemente por años de atroz corrupción. En esto último son ya demasiados los planes Marshall dilapidados sin nada a cambio, para decirlo con Uslar.

Además de que los fondos que pertenecen al pueblo venezolano regresen, otra buena noticia es la propuesta de nombrar un nuevo Tribunal Supremo de Justicia. Entiéndase bien, no se trata de nombrar una parte de ese Tribunal, no se trata de una concesión, se trata de nombrarlo completo de nuevo, a todos y cada uno de sus miembros. Con ello va igualmente renovar y ampliar el comité de postulaciones judiciales así como modificar la Ley Orgánica de dicho Tribunal. El propósito de esta última reforma no está claro, esperemos que sea para darle mayor autonomía a todo el poder judicial y volver más racionales, expeditos y regulares sus procedimientos. Por lo demás, muy poco se dejó correr a la opinión pública más allá de que en este propio mes de agosto comenzarán este conjunto de cambios.

La transformación del poder judicial resulta de gran relevancia para superar el mujiquismo. Aludo con este sustantivo al conocido personaje de Rómulo Gallegos en Doña Bárbara, el Bachiller Mujica, mejor conocido como “mujiquita”, antiguo compañero de estudios de derecho de Santos Luzardo. Mujiquita es el secretario del Jefe Civil, y se encarga de torcer la interpretación de las leyes en favor de lo que disponga dicho Jefe Civil, que como se aprecia de civil nada tiene pues siempre está al servicio de sus propias apetencias y del poder arbitrario de Doña Bárbara. Sin duda, para Gallegos Mujiquita representa la ley aplastada al servicio de la voluntad de poder del caudillo de turno, en este caso una caudilla. El mujiquismo como mal civilizatorio ya estaba presente en los abusos de la colonia, en aquella expresión tan nuestra de “se acata pero no se cumple". El mujiquismo siguió imperando tras Gómez, período en que se ambienta la famosa novela venezolana. Nuestro deseo como país ha de ser superar este mal que extiende la injusticia a diestra y siniestra. Ojalá comience este nuevo tiempo que surge del primer acuerdo una voluntad de superarlo, para lo cual nuevamente será menester la ampliación del comité de postulaciones y que se escuche a las organizaciones de la sociedad civil en la selección y nombramiento de los mejores magistrados. Los requisitos reposan en nuestra carta de navegación, la Constitución, y la transparencia máxima posible será garante de que se cumpla. Que no vuelvan a repartirse los cargos como barajitas los políticos de la mesa de acuerdos.

De seguro muchos piensan que deseo no preña y que esta mesa de acuerdos consiste más que todo en una representación a toda luz de un teatro de títeres. Mas, bueno resulta recordar para aquellos que piensen así que de los teatros de títeres además de diversión también podemos obtener resultados alentadores de la función. En esta oportunidad cabe esperar llegar a algo que beneficie no sólo a quienes ostentan el poder temporal del Estado o a quienes esperan ejercerlo en poco tiempo, cabe esperar que toque algunos beneficios a esta sociedad venezolana que cual piñata en patio de kinder lleva recibiendo palos y palos desde hace muchas décadas. Alguna luz al final del túnel, alguna ventanita debe abrirse por donde pueda correr algo de luz y oxígeno para respirar. Exigimos la mayor transparencia en el uso de los recursos que vengan del exterior y en la reforma del Tribunal Supremo de Justicia. Que nuestra sociedad se active en dirección a esta exigencia.