viernes, 10 de julio de 2026

Trasnocho perezjimenista

 

Por: Javier B. Seoane C. | Viernes, 10/07/2026 12:20 PM |


En los últimos días asistimos a la búsqueda de réditos políticos de la tragedia que nos ha tocado. De seguro, para muchos resulta moralmente repugnante tal falta de empatía, pero la crítica no ha de quedarse en esta dimensión, ha de avanzar a un análisis que procure develar intereses que se esconden tras los usos ideológicos. En la Venezuela actual parece que hay más de un gobierno en el inoperante Estado que desde ya hace varias décadas nos aprisiona bajo sus escombros institucionales. Del mismo modo, hay varias oposiciones, desde unas muy camaleónicas que justifican casi cualquier cosa de Miraflores a cambio de embajadas y cosas por el estilo, hasta otras que apuestan por salidas tiránicas protofascistas. Entre estas últimas se encuentra un grupo que busca reivindicar en cualquier intersticio que se le presente un pasado glorioso de cachuchas, particularmente exaltar el período de la dictadura de Pérez Jiménez. Relatando ese presunto pasado glorioso presenta la imagen de su país deseable, uno que sea "puesto en cintura" por algún general debidamente armado.

Basta explorar un poco las llamadas redes sociales para toparse con mensajes que exaltan las obras producto de la política del cemento de la dictadura pérezjimenista. Suelen repetir lo mismo: ante los dos terremotos del 24 de junio las obras de aquella época se mantienen en pie. Al parecer todo lo anterior o lo posterior se vino abajo o no sirve para mayor cosa. Incluso algunos llegan a la desfachatez de hacer uso de la inteligencia artificial para generar portadas de periódicos donde el flamante régimen alertaba que no se podía construir mayores edificaciones en La Guaira pues los suelos no las soportarían. Así, por ejemplo, una publicación de una cuenta con muchos seguidores (https://www.instagram.com/p/Dal8doSkRnZ/?igsh=MWp6cW02ODd1MjZlMw%3D%3D) publica la imagen de una portada de "El Diario de Caracas", de fecha sábado 3 de diciembre de 1957, en la que el titular a todo lo ancho afirma: "URBANIZACIÓN 2 DE DICIEMBRE SE EDIFICARÁ EN EL OESTE DE CARACAS DEBIDO A QUE ESTUDIOS GEOLÓGICOS ARROJAN QUE LA GUAIRA NO ES SUELO ESTABLE". Debajo del titular, en el centro, una gran foto del General junto a algunos de sus funcionarios. Sin duda, un uso bastante bruto de artificiosa inteligencia. ¿El Diario de Caracas en 1957? Creo que Marcel Granier apenas tenía 17 años. ¿Se construyó entonces el "2 de diciembre", actual 23 de enero, en apenas mes y medio? Pues el 23 de enero de 1958 ya el General estaba en vuelo expulsado de Venezuela. Hasta el día de la semana se olvidó de averiguar el inteligente, pues aquel 3 de diciembre fue martes, no sábado. Empero, la intencionalidad de tal desatino histórico está clara. No se trata de una broma, de un chiste, de una ironía, sino de la pretensión de reivindicar el período de la dictadura. En ese esfuerzo denodado no resultará extraño que pronto se exalte la Avenida Victoria, la Cota Mil, las Torres de Parque Central o los distribuidores de las autopistas también como obra del esclarecido general.

¿Se tratará de una campaña caza bobos? ¿De una muestra de profunda ignorancia histórica de parte de aquello que nos ha traído hasta hoy? ¿O acaso algo peor? Seguramente todas las respuestas a estas interrogantes pueden ser afirmativas. Además de politizar burdamente una tragedia, se olvida que aquel período estuvo marcado por corruptelas en esas obras vía cobro de comisiones, muchas de ellas faraónicamente inútiles como el Hotel Humboldt. Se olvida que fue un período caracterizado por violaciones de los derechos humanos, por represión y torturas, por cárceles como Guasina. Se olvida que aquel régimen negó la voluntad popular expresada en noviembre de 1952 robándose las elecciones nacionales que dieron la presidencia a Jóvito Villalba, como años más tarde cínicamente confesaría en sus memorias publicadas su ministro del interior y asesor intelectual Laureano Vallenilla hijo. Se olvida que se benefició ilícitamente un grupo de enchufados como se llaman ahora, o una camarilla en el uso del lenguaje de aquella época. No obstante, estos olvidos son dignos de psicoanálisis pues son muy voluntarios, es lo que se calla. Hay otro olvido probablemente más involuntario: el anhelo de una autoridad tiránica en la que cobijarse para beneficiarse, el anhelo histórico de un caudillo, un anhelo de lo que nos ha traído al presente, el anhelo que está tan arraigado en nuestra izquierda militarista, castrista y galáctica, como en nuestra derecha protofascista. Al final del día ambas se desean histéricamente, se aman negándose.

La publicación mencionada no es un hecho aislado. Hay desde hace años una campaña pro dictadura pérezjimenista tras la que se encuentran determinadas élites que cuentan con periodistas, intelectuales, políticos, militares, empresarios y demás epígonos de aquel período. Forma parte del ejercicio reflexivo y formativo de la opinión pública develarla en sus miserias humanas.